Gobiernos técnicos, gobiernos políticos y gobiernos de coalición: nota sobre el gobierno de Uxue Barkos

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Elecciones 2015
Ya conocemos la composición del nuevo Gobierno de Navarra que presidirá Uxue Barkos tras su toma de posesión hoy. Después de dos meses de negociación, los cuatro partidos que han firmado un acuerdo programático de legislatura (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra) han acordado una composición de gobierno atípica que ha dado lugar a un intenso debate. ¿Se trata de un gobierno “presidencialista”? ¿Es un gobierno de perfil político o de perfil técnico? ¿Cuál es el papel de cada partido en la coalición? En esta entrada echamos la vista a los anteriores gobiernos de coalición en Navarra para poner en contexto el ejecutivo de la octava presidenta del Gobierno de Navarra.

Las elecciones del 24M dieron la mayoría parlamentaria a los partidos que habían hecho campaña por un cambio de gobierno. Después de un mes de negociaciones, Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra firmaron el día 30 de junio un extenso acuerdo programático de legislatura, base de un gobierno de coalición. Tras el consenso sobre el programa, la negociación de la estructura del nuevo ejecutivo presidido por Uxue Barkos parece haber ido más fluida de lo que cabía esperar. Los partidos aceptaron que sería la candidata a presidenta la que tomaría la última decisión sobre la composición del gobierno, eligiendo entre las propuestas de los negociadores. Un día después de que muchos cantaran el pobre de mí, se anunció la sorprendente estructura del nuevo gobierno.

Un gobierno de coalición atípico

En primer lugar, el nuevo gobierno no refleja el equilibrio de las fuerzas que integran la nueva mayoría parlamentaria. Geroa Bai, Bildu y Podemos obtuvieron un resultado electoral parecido, pero el nuevo ejecutivo está organizado en torno a Geroa Bai, que ha propuesto 6 de las 9 consejerías. EH Bildu ha aceptado un papel menor en el gobierno (2 consejerías), a pesar de su fuerza parlamentaria, e I-E obtiene un puesto de relevancia con la vicepresidencia “social”. Podemos ha decidido quedarse fuera del gobierno, en la línea con la política del partido en otras CCAA donde ha firmado acuerdos parlamentarios de gobierno pero no integrará ningún gobierno de coalición.

Se trata, por tanto, más de un gobierno de Geroa Bai con apoyo de otros partidos que un verdadero gobierno de coalición sustentado en una correlación de fuerzas parlamentarias. La popularidad de Uxue Barkos y la satisfacción de EH Bildu con su nueva cuota de poder municipal sin duda han tenido que ver. Por otro lado, un gobierno pilotado por Geroa Bai, un partido de perfil más moderado y que despierta menos recelos que EH Bildu, parece una razonable opción estratégica para consolidar el cambio de gobierno en una comunidad en la que no hay una mayoría social clara.

En segundo lugar, se ha dicho estos días que se trata de un “gobierno técnico”, una afirmación que conviene matizar. En el cuadro que abre la entrada he reflejado las consejerías con el color del partido que las propuesto (rojo: Geroa Bai; verde: EH Bildu; marrón: I-E). Los cuadros en color transparente y con línea de punto representan consejeras/os con perfil técnico, que no tienen experiencia directa en política, que no tienen afiliación política definida y que tampoco iban en las listas al Parlamento por ninguno de los partidos. Como se puede observar, efectivamente se trata de un gobierno de perfil más técnico que político, pero la distribución no es igual entre partidos. Todos los consejeros “políticos” son de Geroa Bai: Manuel Ayerdi iba en la lista de Geroa Bai y presidía el PNV Navarro (ha dejado ya ambos cargos), y José Luis Mendoza, aunque sin una trayectoria política tan clara como la de Ayerdi, es miembro de Zabaltzen, la plataforma de independientes a la que pertenece Uxue Barkos y que constituye el núcleo de Geroa Bai. Por contra, los tres consejeros propuestos por EH Bildu e I-E tienen un perfil mucho más técnico y ni siquiera están afiliados a los partidos que les han propuesto, a pesar de que EH Bildu propuso a su candidato Adolfo Araiz para la Consejería de Desarrollo Rural y Medio Ambiente. El rechazo de Barkos a incluirle refuerza la idea de un gobierno con un núcleo político exclusivamente de Geroa Bai.

Vamos a ver por qué es un gobierno de coalición tan excepcional mirando a los anteriores gobiernos de coalición en Navarra.

Gobiernos de coalición en Navarra: 1995, 2003 y 2011

Desde el estatuto de autonomía Navarra ha tenido 4 gobiernos de coalición. De hecho, el pacto político ha sido una constante en la historia autonómica de Navarra: debido a la fragmentación habitual del sistema de partidos navarro, nunca ha habido un gobierno de un solo partido en mayoría. Como nota al margen, los gobiernos de coalición han sido muy habituales en casi todas las CCAA, y gozan de destacables virtudes políticas sobre los gobiernos monocolores. Respecto a Navarra, sin más detalle, voy a analizar la composición de los gobiernos de coalición de 1995 (PSN-CDN-EA), 2003 (UPN-CDN) y 2011 (UPN-PSN). El gobierno de UPN y CDN de 2007 presenta una estructura similar al de 2003, por lo que no lo voy a considerar aquí.

gobiernos psn

Si observamos la estructura del gobierno presidido por Javier Otano, hay dos diferencias claras con el actual gobierno de Uxue Barkos. Primero, la coalición de 1995 reflejaba exactamente la correlación de fuerzas de sus integrantes: presidente y 1 consejeros para PSN, 4 consejeros para CDN y 1 para EA. Segundo, era un gobierno eminentemente “político”: los tres cabezas de lista que concurrieron a las elecciones estaban en él (Otano, Alli y Cabasés), y 6 de los 8 consejeros tenían una afiliación política clara (o bien iban en la lista o bien habían tenido o tenían cargos en los partidos). De hecho, CDN entró en la coalición con varias de las figuras políticas que habían acompañado a Alli en su escisión de UPN, como del Castillo o López Istúriz. Sólo Javier Echarte, que más tarde sí fue cabeza visible del CDN y consejero en sucesivos gobiernos, tenía entonces un perfil más técnico. Igual que Fernando Puras para el PSN. Se trataba por tanto de un gobierno en el que las fuerzas integrantes invirtieron todo su capital político en él.

Si analizamos los gobiernos de coalición de UPN-CDN de 2003 y de UPN-PSN de 2011 observamos lo mismo: ambos reflejan la correlación de fuerzas electorales entre los integrantes y ambos incluyen como consejeros a miembros destacados, cuando no cabezas de lista, de los partidos júnior de la coalición. La diferencia con 1995 es que en 2003 y 2011 la predominancia electoral de UPN hacía que el gobierno lógicamente pivotara en torno a él. El PSN, y sobre todo el CDN, eran apoyos menores al gobierno, no socios en pie de igualdad. Lo sorprendente es que Uxue Barkos haya conseguido un desequilibrio interno parecido a pesar de partir de una situación electoral equilibrada (y además rebajando el perfil político de los consejeros propuestos por sus socios). En ambos casos, se trató de gobiernos muy políticos, en especial el de 2011.

gobiernos upn cdn 2003

gobiernos upn psn

¿Gobiernos técnicos vs. Gobiernos políticos?

El candidato de UPN Javier Esparza dijo el otro día que el nuevo gobierno no era un gobierno técnico sino más bien un gobierno “de cuotas de partidos”. Sin entrar en la discusión de las ventajas y desventajas de un modelo de composición de gobierno sobre otro, la comparación del ejecutivo de Uxue Barkos con los anteriores gobiernos de coalición permite concluir que es un gobierno con un perfil menos político y que no responde a una negociación de cuotas de poder que refleje el equilibrio parlamentario de fuerzas. Si observamos el anterior gobierno en minoría de UPN, por ejemplo, vemos que lo habitual han sido, tanto en minoría como en coalición, gobiernos formados en su mayoría por cuadros directivos de los partidos que los forman:

gobiernos upn 2012

Los partidos políticos no sólo son plataformas de representación ciudadana, sino que cumplen una función de selección de personal de gobierno. Normalmente, por motivos de confianza, de repartos de poder o, sencillamente, de eficacia, los partidos recurren a sus propios miembros para cubrir los puestos directivos en los ejecutivos. Los partidos han sido muy criticados como mecanismo de selección de élites porque tienden a primar unas virtudes (lealtad, tribalismo político, solidez ideológica, relaciones personales) sobre otras (conocimiento técnico, pragmatismo, conexión con la sociedad civil). Sin embargo, en un sistema parlamentario, la selección interna de cuadros de gobierno crea una conexión directa entre lo que votan los ciudadanos para el legislativo y sus preferencias para el ejecutivo. En todo caso, constatamos que por primera vez un Gobierno de Navarra estará formado por más personas de fuera de la política de por miembros de los partidos.

¿Será el gobierno de Uxue Barkos una coalición inestable?

En conclusión, Uxue Barkos presidirá un gobierno de coalición atípico, que no refleja el equilibrio de fuerzas que han firmado el acuerdo programático, cimentado en un núcleo político de Geroa Bai y apoyado por perfiles mayoritariamente técnicos. ¿Será, como augura parte de la oposición, un gobierno inestable?

La teoría nos dice que los gobiernos de coalición con mayoría parlamentaria son más estables que los gobiernos en minoría, sean monocolor o en coalición, y suelen durar lo mismo que los gobiernos de un solo partido en mayoría. Es cierto que la experiencia de Navarra con las coaliciones ha dejado la impresión contraria: a pesar de la estabilidad de la primera coalición de UPN y CDN, las otras tres se han roto prematuramente, por motivos distintos (y en el caso de 1995 no por diferencias políticas sino por el estallido del caso de corrupción que implicó al presidente Otano).

¿Qué nos dice la composición del gobierno de Uxue Barkos sobre su potencial estabilidad? Es difícil responder a esta pregunta, pero podemos dar tres pinceladas:

  • es un gobierno que incluye a fuerzas cercanas ideológicamente (de centro-izquierda y de izquierda, con la excepción del PNV, compensado por Zabaltzen dentro de Geroa Bai) y compatibles en el eje soberanismo-constitucionalismo, siempre que el debate no se plantee abiertamente en esta legislatura, por lo que es lógico descartar diferencias programáticas existenciales.
  • como consecuencia de esa proximidad, el electorado de los 4 partidos es bastante fluido, por lo que se pueden alimentar dinámicas de competición entre los partidos para seducir a una parte del electorado de los otros. Geroa Bai y EH Bildu parecen haber firmado una tregua, pero la competición electoral entre ellos, a raiz del proceso de desmembración de la coalición Nafarroa Bai, ha sido dura y la pugna por la hegemonía del espacio abertzale en navarra todavía está abierta. Conforme avance la legislatura, tanto Geroa Bai como EH Bildu intentarán capitalizar los logros y mutualizar los fracasos del ejecutivo.
  • dada la estructura asimétrica del gobierno, los costes políticos de mantener o romper el gobierno no son iguales para todos. Al no permitir figuras políticas de otros partidos en su gobierno, Uxue Barkos ha evitado contrapesos y ha ganado todo el protagonismo para ella y su partido, pero también ha rebajado los costes de abandonar el barco para sus socios de coalición. Si el gobierno triunfa, le será más fácil capitalizar el éxito, pero si el gobierno se rompe, será percibido como un fracaso personal y de Geroa Bai. Al no entrar con Araiz o con otra figura política en el gobierno, EH Bildu ha invertido (voluntariamente o forzado por Barkos) muy poco capital político en este gobierno, por lo que se encuentra en una situación muy cómoda si se avecina tempestad. La elección de María José Beaumont como consejera de interior, una veterana en una lucha muy querida por el electorado de EH Bildu, es un guiño político, criticado internamente por poco ambicioso, pero suficiente para tener la máxima visibilidad con el compromiso mínimo. Si algo sale mal, EH Bildu siempre podrá decir que contribuyó al cambio pero fue víctima de los errores de otros. Algo parecido pasa con Podemos, que ha preferido permanecer en un cómodo exterior. I-E, sin embargo, logra un puesto de mucha visibilidad con Miguel Laparra, y podrá vender sus éxitos al electorado de izquierdas.

Por lo tanto, en principio no hay grandes elementos de inestabilidad, pero seguramente veremos cómo en momentos de zozobra caerá sobre Geroa Bai y la presidenta Barkos el peso de defender un ejecutivo cuya composición actual sólo peleará I-E. Ante una crisis grave, lo más probable será, más que una ruptura de la coalición, un reequilibrio de sus fuerzas. Pero esto es ya demasiado aventurar.

Los cuadros han sido hechos a partir de las biografías oficiales de las/os consejeras/os en la página del Gobierno de Navarra y de perfiles en prensa. José Luis Úriz amablemente me respondió a alguna duda sobre la lista del PSN en 1995. Gracias también a @De_Un_Tajo por sus correcciones en Twitter. Los diagramas están hechos con Omni Graffle, un programa de pago para Mac (lo siento por esta vez…)

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